Salía de una reunión, ya era tarde y estaba cansado, pero tenia que llegar a casa, no quería descansar en un lugar de mala muerte. Busqué mi coche, al entrar casi me quedo dormido en el asiento, hasta que di una cabezada y lo arranqué, por suerte mi casa estaba a 25 km, al otro lado de las montañas, era un buen camino, no tardaría mucho en llegar.
Encendí la radio y me puse al volante, el viaje era tranquilo, no había trafico, la luna resplandecía por completo, estaba todo en silencio, tan solo mi coche cortando el aire, con algún que otro búho de fondo; el paisaje era maravilloso. El bosque brillaba a la luz de la luna, el silencio hacia vibrar el alma, el coche empezaba a perder velocidad.....
De una manera muy simbólica, el coche en ese momento carecía de combustible, de modo que tendría que apañármelas yo mismo para volver. Aparque en un claro, el cual ya estaba muy lejos de ambos pueblos. Era algo paranoico todo aquello, escuchaba de fondo canciones de mi vida, aquellas que me marcaron, las que me apasionaban.
Continúe andando hasta que llegue a un pequeño puente de piedra, que comunicaba ambos lados de un pequeño río, en ese tramo estancado, no pude resistirme a la tentación de sentarme en un lado del puente, mirando hacia el agua, totalmente cristalina, reluciente ante la luz de la luna, en ese momento me sentía bien, pero sin embargo, no podía evitar cuestionarme la vida que había estado llevando... en fin, estaba melancólico, felizmente melancólico.
Al rato empecé a notar una figura a mi lado, como una sombra, en repetidas ocasiones trate de verla, pero siempre que miraba desaparecía, así se mantuvo un rato aquella escena, hasta que gire la cabeza, el miedo se apodero de mi...... sin embargo, allí no había nada, estaba aterrado. La luz de la luna tampoco me inspiraba mayor confianza, aun así, algo me decía que debía continuar camino hacia adelante, aunque el camino se estrechara y se tornase mas oscuro, entrando de lleno en un sendero del bosque.
Estaba inquieto, pero no tenia otra salida que continuar por aquel camino, lo único que me guiaba era el punto donde claramente la estrechez y al densidad del bosque disminuía, allí había algo de luz. Por el camino no paraba de pensar en la hora que era, no quería llegar tarde.
De repente algo me heló la sangre, cuando caminaba escuchaba como alguien secundaba mi paso, como si alguien me siguiera al mismo ritmo, pero detrás no había nadie, el ruido, venia de delante.....
Sin explicación, cada vez tenia mas ganas de ir hacia delante, iba andando muy rápido, incluso tropecé varias veces y me enganche en algunas ramas, tenia la gabardina hecha pedazos. Al final, los pasos aquellos dejaron de escucharse, al mismo tiempo que el agua de una fuente empezó a escucharse en la distancia.
Poco a poco empecé a ver la fuente, estaba justo en medio de un pequeño claro en el bosque, al principio, mantenía una velocidad rápida hacia allí, hasta que de repente, vi una figura oscura que estaba mirando dentro de la fuente. Aquella fuente estaba pegada en una gran piedra, lateral a una de las montañas, era de forma rectangular y en uno de los lados pequeños del rectángulo, concretamente el lado izquierdo tenia un tubo de acero que echaba agua al pilar de la fuente. Justo al lado estaba aquel hombre, oscuro.
Poco a poco me fui acercando, cubriéndome con los arboles cercanos, iba avanzando justo por detrás de aquel misterioso hombre, hasta que estuve a unos 20 metros y no había manera de cubrirse, así que pensé en hacer que se diera cuenta de mi presencia, para que no se alertara al descubrirme.
Nada mas escucharme, miro hacia atrás fijamente un instante y volvió a mirar el agua, yo me acerque rodeándolo y cuando estaba a su lado le pregunte con la voz congelada por el miedo:
-¿Quien eres?
Rápidamente la sombra giro la cabeza y me miro fijamente, mis ojos vibraban de horror, no tenia rostro, era una simple sombra, con otro gesto rápido miro fijamente y señalo al suelo, justo en la posición posterior a mi cuerpo. Aquel ser volvió a dirigir su mirada fijamente al agua... ignorandome por completo.
Me quedé entre pensativo y helado. No sabia que pasaba, hasta que me dio por mirar a la luna, estaba totalmente frente a mi, volví a girar la mirada hacia donde aquel ser había señalado, automáticamente me di cuenta de una ausencia en aquel lugar, mi sombra no estaba allí. Mire con respeto a aquel ser, por fascinante que pueda parecer; deduje que era mi sombra Me acerque a ella, y en posición paralela, apoye mis manos en los bordes del pilar y mire el agua fijamente.
Al rato, empecé a vislumbrar imágenes extrañas, la música que desde que aparque me había acompañado desapareció y aquellas imágenes empezaron a tomar formas mas realistas, era yo de niño, jugando con pinturas y papel. Iba haciéndome mayor, lo vi todo, hasta que llego aquel fatídico día que no recordaba ya, el día en que decidí presionado que debía de hacer con mi vida, dedicarme a mi mayor afición, que era la pintura y la literatura o trabajar en la empresa de mi padre y vivir como un rey. Elegí mal, abandone mis pasiones y me dedique a una vida de productivo trabajo.
Me quede dormido al lado del pilar..... Escuche unos pasos alejarse, la sombra se marchaba. Desperté, al abrir los ojos; lo que vi fue el retrovisor y medio volante, en el cual tenia la cabeza apoyada, todo se movía...... levante la mirada, me había quedado dormido conduciendo, cuando alcé la vista a la carretera quede ciego, un camión me deslumbro con sus luces..... Me dirigía de frente hacia el.
Poco más recuerdo, solo el calor abrasador del asfalto en mi piel despellejada y la sangre correr..... caí inconsciente, con el único deseo de tener una oportunidad de cumplir mis sueños en la vida, poder hacer lo que siempre quise, pintar y escribir, sin dejarme llevar por la avaricia del trabajo y el dinero. Me hubiese odiado si mi vida hubiese acabado así.
Desperté unas semanas después en un hospital, mi mujer y mis hijos estaban allí, se alegraron al verme despertar, sin embargo, algo triste había en sus rostros. Mi mujer me desvelo el secreto un rato después, me había quedado invalido de cintura para abajo, no podría volver a caminar. De todas maneras, mi vida tomo un rumbo nuevo, vi con todo aquello lo que de verdad era importante, ahora, aunque hubiese tenido este desgraciado accidente, sabría valorar lo que me rodeaba, y al menos aprovecharía el tiempo que me quedaba, para pintar y para escribir.
Así que amigos, denle un sentido a su vida, nunca se sabe cuando la vida puede escribir el fin… y para entonces, será demasiado tarde.
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Recupero este viejo texto, ya que por entonces cuando lo publique, no me leia casi nadie.
Denme su opinión. 